POESÍA
Samuel Cortés Hamdan
Nos han quitado
hasta el derecho a morir
transidos de hierba y humedades,
ebrios del pulso del boscaje
y que un último bicho nos trepe
y hasta nos defeque o muerda,
o sólo descanse, desinteresado
del tanto conato de ternura que pisa.
Dios es asfalto. Mira a lo lejos, Hijo Mío.
Cuanto alcancen a mirar tus ojos...
Mas bien, ahora,
del suelo para arriba
todo es estallido. |