°°°Películas malas que cambiaron el mundo

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La vida literaria .3 : °°°Películas malas que cambiaron el mundo
Columna: Películas malas que cambiaron el mundo

Ramos de lápices recién afilados

Svetlana P. Garza

“Internet es sólo otro medio para que una mujer me rechace”


Todos las vimos, todos sentíamos en nuestro fuero interno que eran basura, pero ahí estuvimos, con un paquete gigante de palomitas, un refresco helado y unas lunetas (¿todavía existen las lunetas?) listos a renunciar a un poco de inteligencia a cambio de hora y media de sano entretenimiento. “Películas malas que cambiaron al mundo” no es más que un intento por desahogarme, por justificar frente “mi misma” el tiempo que perdí viendo estas películas (“si no las hubiera visto”, me diré en adelante, “no habría podido escribir una columna”) pero por supuesto que no es un desahogo individual (como no lo es, por más que se los digan, el ejercicio de la escritura) escribo esto con la esperanza de que alguno de ustedes allá afuera, se sienta un poco menos solo en el mundo.

Y quien si no Meg Ryan la reina del churro romántico (sólo superada por la inigualable Drew Barrymore) para dar inicio a nuestro inventario de inexplicables éxitos fílmicos. ¿Cómo olvidar su insípida actuación en “Un ángel enamorado” aquel memorable, poco sutil y completamente mal logrado plagio de “Las alas del deseo” ¿mencioné que además era cursi? Y de entre todas sus películas (ya que éste suplemento llega a ustedes gracias a la magia del internet) cuál más apropiada que “Tienes un e-mail”

“Tienes un e-mail” nos guste o no, fue una de esas grandes malas películas que cambiaron la historia. Hilary Duff no habría podido estelarizar a la nueva cenicienta con celular en lugar de zapatilla de no ser por las bases que Tom Hanks y Meg Ryan sentaron para darle vida a lo que llamaremos (por falta de un término más adecuado) comedias electrónico/románticas. Las comedias electrónico/románticas, son aquellas en las que además de los dos protagonistas (hombre y mujer raza caucásica) existe un objeto/catalizador digamos: computadora, celular, sidekick etc. del cuál la película no es más que un mal pretexto de informercial “Tienes un e-mail” tiene una de esas tramas básicas y predecibles que mantienen viva la esperanza los domingos entre el Super Tazón y el inicio de temporada: Kathleen Kelly (Meg Ryan) y Tom Hanks (Joe Fox) tienen una profunda pero platónica relación vía internet, a pesar de no saber ni sus nombres. En la vida real (de la película) ella tiene una adorable y comprometida tiendita de libros para niños cuya supervivencia se ve amenazada por la llegada de la gran corporación “Librerías Fox”; hagan de cuenta Gandhi vs el buquinista de su preferencia (cabe aclarar que ni los guionistas ni los personajes de esta película saben absolutamente nada sobre libros ni mucho menos lo que dichos libros tienen adentro). “Librerías Fox” por supuesto es la empresa del cínico Joe Fox a quién Kathleen, de quién está enamorado en internet, odia profundamente en la vida real (de la película).

Para no hacerles el cuento largo, al final se besan en Central Park ¿Les mencioné que esta complejísima trama tiene lugar en Nueva York? (eso y la falta de originalidad son las dos cosas que esta película tiene en común con las Woody Allen)

Pero sin afán de arruinarle el domingo ni mucho menos romperle el corazón a nadie yo tengo unas cuantas preguntas. Que se pueden resumir en ¿Qué es exactamente lo que sucede tras el tan anhelado beso en medio del parque? ¿Kathleen logró perdonar a Joe por el pequeño inconveniente de haber causado su bancarrota? ¿Las librerías “Fox” sobrevivirán la recesión? ¿Quién compra libros en Estados Unidos, o en México o pal caso en el mundo? Ahora que la “micro empresa” de Kat quebró ¿buscará otro empleo o asumirá su rol femenino y se dedicará a cocinar y a lavar la ropa de Joe Fox quién con todo y sus defectos cumple con su rol de “buen proveedor”? Honestamente espero que sí, porque ¿en que vamos a creer si no?


Antes de irme quiero reparar en otro pequeño detalle. El COMERCIALOTE que le avienta Tom Hanks a cierta franquicia de cafeterías cuyo nombre, ¿quién lo hubiera dicho?, fue tomado de uno de los personajes de “Moby Dick”. Me pregunto si los literatos que crearon el concepto estaban familiarizados con el (no menos sonado concepto) de la explotación. (Los productores de café reciben menos de tres pesos por cada kilo) Y me pregunto si Nora Ephron (la guionista porque aunque no lo crean estas cosas tienen guion) lo sabía cuando escribió que “Por sólo $2.95 puedes conseguir, no sólo una taza de cappuccino sino también una definitoria y absoluta confirmación de personalidad”

¿Cuántas personas no pensaron después que el amor los encontraría absortos en su lap-top en una cafetería de 50 pesos la taza?