Salida de emergencia; columna de reflexión sobre el medio editorial
La edición de mercado vs la edición cultural
Jocelyn Pantoja
Silenciosa pero certera la globalización se expresó en el medio editorial mediante la compra de empresas editoriales y la aparición de conglomerados multimedia. Desde finales de los años ochenta y sobre todo en los noventa los diferentes conglomerados lograron la división de regiones lingüísticas y temáticas (Viacom, Time-Warner- AOL, Vivendi-Universal, Bertelsmann, News Corporation/Murdoch); la compra de editoriales para la explotación de mercados lingüísticos o geográficos específicos, (expansión de los grupo españoles Santillana y Planeta en América Latina o la alemana Bertelsmann en los Estados Unidos) y la concentración en segmentos específicos, principalmente en el área técnico-científica (la holandesa Elsevier). La consecuencia tangible hoy de esta vertiginosa ola de acumulación y centralización tiene hoy su máxima expresión en el cambio de paradigma de la necesidad de edición de un libro por el criterio de mercado y no por su contenido y/o aporte literario, cultural o científico. Así Anna Danieli, Directora de Ediciones Trilce Montevideo, Uruguay menciona: Los “best sellers mediatizables” (aquellas novelas a partir de las cuales se podría generar películas, versiones televisivas, ediciones musicales, ropa, etcétera) son el paradigma de estos nuevos criterios dentro de la edición. Para este nuevo tipo de editor cada libro, en sí mismo, debe ser rentable, a diferencia de la edición tradicional donde un libro de venta rápida da sustento económico a la publicación de aquellos de venta lenta elegidos con criterios donde prima lo cultural sobre lo comercial. Ello conlleva a un peligroso esquema de homogenización cultural que se pretende, o más bien, conviene a los grandes intereses financieros de estos grupos dominantes en la industria cultural.
La edición que se practica hoy dentro de este esquema privilegia las decisiones de publicar o no una obra desde el marketing, entrañando un contra sentido en sí mismo, pues una vez que se toma la decisión de la publicación de un libro, éste de antemano cuenta ya con todo un aparato comercializador que lo convierte en el artículo de temporada, es decir, no queda completamente claro si el libro se vende por la expectativa que genera su publicación, o porque realmente es una obra de calidad que aporta culturalmente. En el fondo esto lleva además a conceptualizar al lector como un consumidor y no como un ciudadano libre que pueda tomar decisiones inteligentes sobre sus lecturas. Actualmente existe una sobre producción de libros cuya principal característica debe ser que pueda ser un texto explotable en los diferentes formatos dos sencillos e ilustrativos casos del tipo de libro y que hoy son modelos de éxito para estos grandes conglomerados son “Harry Potter” y “El Código Da Vinci”. Lejos ha quedado el romanticismo de los editores por encontrar a lo largo del tiempo y en una construcción de catálogos interesantes y razonados la apuesta por el aporte cultural, en sentido de que el libro pueda ser de utilidad estética, reflexiva, de formación de criterio y ciudadanía para el público lector, es decir que estén a disposición obras que garanticen y preserven el conocimiento y reconocimiento de la cultura.
El ciclo actual de la edición se expresa en el siguiente modelo: la sobre producción de libros que muy rápidamente buscan mediante “el marketing” grandes volúmenes de venta. Ello conlleva a la necesidad de una rotación muy rápida de los títulos en los “puntos de venta” (librerías). El libro que no asegura las ventas necesarias en el lapso de necesidad fijada por la empresa es simplemente destruído (pues son activos de bodega que requieren altos costos de mantenimiento) o bien se pone a disposición de saldos inmediatamente inundando mercados de segundo y tercer piso (normalmente en el tercer mundo). El autor del libro fracasado queda estigmatizado y el autor del libro “best seller mediatizable” tiene, en el futuro, garantizado su contrato. Lejos ha quedado el esquema del balance y la ganancia a largo plazo, es decir, sobre la inversión de un catálogo, en donde un libro éxito de venta costea el libro de venta más lenta.
Frente a esta agresiva forma de edición, que dispone para su comercialización de todo el conglomerado mediático, los editores independientes de todo el mundo han opuesto el debate de la bibliodiversidad como un factor de conservación de la diversidad cultural. De sus orígenes, organizaciones y sobre todo argumentos trataremos en nuestra siguiente entrega. |